Locuciencia se adhiere a la jornada de protesta el próximo Sábado 22 con motivo del día de la Tierra en apoyo a la ciencia (22/04/2017)

El día próximo 22 de abril, Día de La Tierra, se celebrará una marcha de apoyo a la ciencia en más de cuatrocientas ciudades de todo el mundo. La iniciativa surgió en Estados Unidos como respuesta a la profunda preocupación de científicos y ciudadanos ante la creciente ola de políticas anticientíficas y la erosión de la imagen social de la ciencia. Los grupos que niegan de modo interesado evidencias científicas, como el cambio climático, la efectividad de las vacunas o la teoría de la evolución, están alcanzando en todo el mundo una influencia sin precedentes. La negación de conceptos establecidos por la ciencia puede acarrear consecuencias desastrosas para el objetivo de construir un mundo más justo y más seguro, ya que en un mundo que deseamos sea libre y democrático las políticas tienen que estar informadas por la mejor evidencia disponible y el análisis riguroso que aporta el método científico.

La Marcha por la Ciencia adquiere un significado especial en España, donde los recortes en investigación civil (capítulos 1-7) han alcanzado el 35% desde el año 2009 (siendo el recorte aún mayor si se tiene en cuenta la inflación). Desde el punto de vista económico, el efecto a corto y largo plazo es extremadamente preocupante porque la relación directa entre inversión en ciencia y productividad económica ha sido confirmada por instituciones como la UNESCO, StarMetrics, las Academias Científicas americanas, el Medical Research Council del Reino Unido, o Vinnova de Suecia. Es por ello que países como EEUU, Suecia, Alemania, Canadá y Australia hicieron frente a la reciente crisis económica aumentando su inversión en ciencia, al contrario que España.

Uno de los resultados más preocupantes de que la ciencia nunca haya sido una prioridad en España, y en particular de los recortes de los últimos años, es que muchos investigadores formados en este país se han visto obligados a elegir entre el desempleo o la precariedad y la emigración. Entre los años 2010 y 2016,España ha perdido más de 10.000 investigadores (4.000 de ellos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Esto es particularmente preocupante en un país donde el nivel de paro es superior al 20% (un 50% en los jóvenes menores de 30 años) y donde existe un creciente deterioro de los servicios básicos en sanidad, educación, dependencia o cultura. El déficit de competitividad del aparato productivo español en actividades de contenido tecnológico medio y alto ha repercutido negativamente en la calidad del empleo, en los niveles salariales y en la sostenibilidad a largo plazo de la actividad económica, creando bolsas de pobreza, debilitando la cohesión social y contribuyendo a la dualización creciente de nuestra sociedad.

Esta situación ha sido ampliamente criticada por diversos colectivos como Carta por la Ciencia o Marea Roja que, apoyados por sociedades científicas, académicas y sindicatos, plasmaron sus reivindicaciones en el Pacto por la Ciencia que fue firmado en diciembre del 2013 por todos los partidos políticos con representación parlamentaria, excepto el partido en el poder.

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