Cuando cocinamos se forma un microclima en nuestras cocinas que podría incluso ser beneficioso para el cambio climático (12/12/2017)

Y es que las moléculas de los ácidos grasos comprenden alrededor del 10% de partículas finas sobre ciudades como Londres o cualquier gran capital como consecuencia de los procesos de cocina en restauración, y tales partículas ayudan a sembrar nubes.
Y aunque los investigadores descartan la idea de que las grasas para cocinar se puedan usar como una herramienta de geoingeniería para reducir el calentamiento. Sin embargo este fenómeno podría tener múltiples aplicaciones de las cuales hablamos en este programa de locuciencia.

https://www.nature.com/articles/s41467-017-01918-1

 

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